En este artículo te explicamos qué es la dentina, cuáles son sus funciones, cómo puede verse afectada y qué puedes hacer para protegerla a largo plazo.
La salud de nuestra boca no solo depende del esmalte o las encías. Uno de los principales puntos de nuestra estructura dental es la dentina, un tejido imprescindible para conservar dientes sanos, funcionales y sin sensibilidad.
¿Qué es la dentina?
La dentina es el tejido mineralizado que se encuentra inmediatamente debajo del esmalte (en la corona del diente) y bajo el cemento radicular (en la raíz). Constituye la mayor parte del volumen y la estructura del diente y está formada por una matriz de hidroxiapatita (un mineral), colágeno y agua. Este tejido es menos duro que el esmalte, pero más resistente que el hueso, aportando elasticidad y soporte a la pieza dental.
A diferencia del esmalte, la dentina posee un color amarillento característico que puede influir en el tono general de los dientes, sobre todo cuando el esmalte se desgasta y se vuelve más translúcido.
Estructura y tipos
La dentina es una estructura tubular y permeable. Está atravesada por miles de túbulos dentinarios, canales microscópicos que comunican la superficie del diente con la pulpa (la zona donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos). Esta disposición es la responsable tanto de la sensibilidad dental como de la transmisión de estímulos de frío, calor o presión.
Existen tres tipos principales de dentina:
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- 1: Dentina primaria: es la primera que se forma y constituye la mayor parte del diente.
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- 2: Dentina secundaria: es desarrolla de forma continua a lo largo de la vida como un proceso normal de envejecimiento dental.
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- 3: Dentina terciaria: se forma como respuesta a una lesión, actuando como un mecanismo de defensa local ante traumatismos, caries o desgastes.
¿Cuáles son sus funciones principales?
- Soporte estructural: proporciona resistencia y elasticidad al diente, absorbiendo las fuerzas de la masticación y evitando fracturas del esmalte, que es más rígido y frágil.
- Protección de la pulpa dental: funciona como barrera contra bacterias, cambios de temperatura, presión y otros factores externos, resguardando el nervio dental de agresiones externas.
- Transmisión de estímulos: gracias a los túbulos dentinarios, la dentina es capaz de transmitir estímulos térmicos y mecánicos a la pulpa. Por ello, cuando la dentina queda expuesta, suele provocar sensibilidad o dolor al frío, calor o tacto.
¿Por qué es tan importante cuidarla?
La dentina está protegida por el esmalte en la corona y por el cemento en la raíz, pero diversas situaciones pueden dejarla al descubierto:
- Desgaste o pérdida de esmalte (por cepillado agresivo, consumo de alimentos o bebidas ácidas, bruxismo, etc.).
- Retracción de encías, que expone la raíz dental.
- Carillas e intervenciones odontológicas mal ajustadas.
- Caries avanzadas que traspasan el esmalte.
Cuando la dentina queda expuesta, el riesgo de desarrollar hipersensibilidad dental aumenta considerablemente. Frío, calor, dulces, ácidos o estímulos mecánicos pueden provocar dolor agudo e incluso dificultar la rutina diaria. Además, la dentina expuesta es más vulnerable a la acción de las bacterias, por lo que las caries avanzan con rapidez, llegando incluso a afectar la pulpa dental.
Factores que pueden dañarla
- Cepillado dental agresivo: el uso de un cepillo duro o una técnica inadecuada puede erosionar el esmalte y dejar visible la dentina.
- Dietas ácidas: el consumo excesivo de zumos de cítricos, refrescos, vino o productos encurtidos facilita la erosión y el desgaste dental.
- Bruxismo: el rechinar o apretar los dientes desgasta tanto esmalte como dentina.
- Caries y enfermedades periodontales: atacan la defensa física del diente y pueden exponer la dentina a la infección bacteriana.
- Tabaquismo y ciertos fármacos pueden favorecer enfermedad gingival y retracción de encías.
¿Cómo puedo proteger mi dentina?
- Mantén una higiene bucal rigurosa. Cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y realiza movimientos circulares y suaves, especialmente en la zona del cuello dental.
- Utiliza pasta dental adecuada. Las pastas para dientes sensibles contienen componentes que ayudan a bloquear los túbulos dentinarios, reduciendo la sensibilidad.
- Limita el consumo de ácidos. Reduce la frecuencia de alimentos y bebidas ácidas. Si los consumes, enjuágate la boca con agua después y espera 30 minutos antes de cepillarte para no dañar el esmalte reblandecido.
- Si sospechas que puedes tener bruxismo, acude a tu dentista. Si notas que aprietas los dientes o sufres desgaste dental, consulta con tu odontólogo; en muchos casos, el uso de férulas de descarga puede ser la solución.
- Ve a la consulta regularmente. Las revisiones periódicas permiten detectar caries, recesión gingival, desgaste o cualquier problema antes de que la dentina quede expuesta.
- Uso correcto del hilo dental y enjuague bucal. Así eliminas restos de comida en zonas de difícil acceso y refuerzas la protección frente a caries y enfermedad periodontal.
Tengo sensibilidad o sospecho que puedo tenerla expuesta, ¿qué debo hacer?
Si experimentas dolor breve y agudo al contacto con frío, calor, dulces, ácidos o incluso al cepillarte, es probable que la dentina esté expuesta. Consulta con tu odontólogo, quien valorará el origen del problema y te recomendará el tratamiento más adecuado: selladores, pastas desensibilizantes, obturaciones o, en casos graves, rehabilitaciones protésicas o endodoncia.
En Clínica Dental Vázquez Lameiras trabajamos para que tu salud bucodental sea siempre óptima y, por supuesto, para que conozcas la importancia de cada estructura de tu boca. La dentina es mucho más que una capa interna: es el corazón funcional del diente. Cuidarla es asegurar una sonrisa sana, resistente y libre de sensibilidad.
