Herpes: qué es, cómo aliviarlo y cuándo acudir al dentista

Las encías, los labios y las mucosas de la boca sufren a menudo alteraciones que comprometen nuestro bienestar. Una de las afecciones más molestas, frecuentes y contagiosas es el herpes bucal.

Síntomas y cuidados del herpes bucal

El cuidado de la boca va mucho más allá de mantener los dientes alineados y libres de caries.

 

Aunque es un problema muy común en la población, el herpes suele generar muchas dudas en consulta. Por ejemplo, los pacientes se preguntan a menudo cómo diferenciarlo de una simple llaga o si es seguro acudir a su cita con el dentista mientras tienen un brote activo. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre esta infección vírica y cómo gestionarla correctamente para proteger tu salud y la de quienes te rodean.

¿Qué es exactamente el herpes bucal y por qué aparece?

El herpes bucal es una infección causada principalmente por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). A diferencia de otras bacterias comunes en la boca, este virus tiene una particularidad: una vez que entra en el organismo por primera vez, permanece latente en las células nerviosas para siempre.

 

Esto significa que el virus se queda «dormido» y no causa molestias de forma continua. Sin embargo, puede reactivarse y provocar un nuevo brote debido a ciertos desencadenantes. Los motivos más habituales por los que vuelve a aparecer son los siguientes:

  • Bajadas de defensas: un sistema inmunitario debilitado por un resfriado o una gripe facilita la reactivación del virus.
  • Estrés y fatiga: el cansancio físico o el estrés emocional prolongado alteran nuestro organismo de manera notable.
  • Exposición solar: la radiación ultravioleta del sol, especialmente en verano o en la nieve, es un desencadenante muy común.
  • Cambios hormonales: procesos como la menstruación o el embarazo pueden propiciar su aparición.
  • Pequeños traumatismos: un golpe accidental en los labios o un agrietamiento por el frío extremo.

¿Cómo identificar los síntomas?

Para tratar eficazmente un brote de herpes, es fundamental reconocer sus fases iniciales. El proceso suele durar entre una y dos semanas y se desarrolla siguiendo unos pasos muy claros:

  1. Fase de hormigueo: antes de que se vea nada en la piel, el paciente nota un picor, quemazón o cosquilleo característico en la zona.
  2. Aparición de ampollas: surgen pequeñas vesículas llenas de un líquido transparente que suelen agruparse en racimos. Esta fase es la más contagiosa.
  3. Rotura y costra: las ampollas se abren de forma natural, liberando el líquido y dejando paso a una pequeña úlcera abierta. Posteriormente, se forma una costra marrón que indica el inicio de la cicatrización.

Una pregunta muy frecuente: ¿es un herpes o una llaga (afta)?

Es muy habitual confundir estas dos lesiones, pero son completamente diferentes. Las llagas o aftas no son contagiosas, son de color blanquecino y aparecen siempre dentro de la boca (en las encías o el interior de las mejillas). Por el contrario, el herpes bucal se manifiesta casi siempre en la zona exterior del labio o en el borde de la boca, y es altamente contagioso por contacto directo.

¿Se puede acudir al dentista con un brote de herpes?​

Esta es una de las preguntas más importantes desde el punto de vista clínico. Si tienes una cita programada con tu dentista y notas que te está saliendo un herpes, lo más recomendable es que llames para posponer la visita, a menos que se trate de una urgencia dental inaplazable.

Existen dos razones fundamentales para tomar esta precaución:

 

Por un lado, durante los tratamientos dentales necesitamos manipular la zona de la boca de forma precisa. Si tienes una ampolla o una costra, el labio puede estirarse, provocando que la lesión se abra, sangre, sea dolorosa y se retrase de forma notable su curación.

 

Por otro lado, aunque en nuestra clínica seguimos unos protocolos de esterilización e higiene extremadamente estrictos, el riesgo de autocontagio para el propio paciente es elevado. Al trabajar en la boca, el virus podría extenderse sin querer a otras zonas de las mucosas orales que estaban sanas. Por lo tanto, por tu comodidad y seguridad, lo ideal es esperar a que la costra haya desaparecido por completo.

Consejos para aliviar y tratar la infección

Lamentablemente, no existe una cura definitiva para eliminar el virus del cuerpo, pero sí contamos con herramientas eficaces para reducir el dolor y acelerar la cicatrización.

 

Si actúas en la primera fase (cuando notes el hormigueo), los geles o cremas antivirales específicas de venta en farmacias pueden frenar el desarrollo de las ampollas. En los casos en que los brotes sean muy seguidos o agresivos, el médico o el dentista pueden pautar antivirales en pastillas para espaciar su aparición.

 

Además del tratamiento, es vital mantener una higiene estricta: evita tocar las lesiones, lávate las manos con frecuencia y no compartas vasos, cubiertos o toallas mientras dure el brote.

En Clínica Dental Vázquez Lameiras, creemos que cuidar tu boca implica entender sus procesos. Si sufres de brotes frecuentes de herpes bucal o tienes dudas sobre cómo influye en tu salud general, estaremos encantados de valorar tu caso en tu próxima revisión, ayudándote a mantener una sonrisa sana y protegida.

 

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